Cubiertas verdes: una oportunidad infrautilizada en la quinta fachada

La arquitectura desempeña un papel clave para revertir esta tendencia. Una de las intervenciones más eficaces, pero todavía poco aprovechada, es la implementación de cubiertas verdes. La “quinta fachada” del edificio —la azotea— representa un activo ecológico potencial, capaz de transformarse en hábitats florecientes y biodiversos. Estos paisajes elevados actúan como “estaciones de descanso” críticas para los polinizadores que se desplazan a través de entornos urbanos fragmentados.

Al integrar cubiertas verdes tanto en estructuras nuevas como existentes, los arquitectos pueden proporcionar fuentes esenciales de alimento, refugio y microhábitats allí donde, de otro modo, la naturaleza urbana estaría ausente. Este enfoque es relevante en todo tipo de edificaciones: residenciales, comerciales, culturales y desarrollos de uso mixto.

Vega Scene: un ejemplo destacado de biodiversidad urbana en la práctica

En el corazón de Oslo, la cubierta azul-verde de Vega Scene demuestra el impacto tangible de un diseño ecológico bien pensado. Funcionando como un ecosistema vivo, esta cubierta alberga más de 130 especies documentadas, según un informe exhaustivo de Asplan Viak y NIBIO. El proyecto muestra cómo la infraestructura azul-verde puede mejorar la biodiversidad, contribuir a la conectividad ecológica y redefinir el uso de las superficies urbanas.

Cómo puede contribuir el sector de la edificación

Apoyar a las poblaciones de insectos no requiere grandes extensiones de terreno, sino un uso más inteligente de los espacios que ya ocupamos. Al transformar las azoteas en praderas floridas y cubiertas verdes funcionales, arquitectos y urbanistas pueden contribuir directamente a la resiliencia ecológica.

Estas intervenciones no solo aportan beneficios ambientales, sino que también añaden valor a los edificios gracias a una mejor gestión del agua de lluvia, la regulación térmica y una mayor calidad urbana.

Las cubiertas verdes son más que un recurso estético: son herramientas estratégicas para restaurar la biodiversidad en el entorno construido. A través de un diseño consciente, la profesión arquitectónica puede desempeñar un papel decisivo para garantizar que los ecosistemas urbanos sigan siendo vibrantes, funcionales y vivos.

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